ACTUALIDAD EDUCATIVA

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Mejorar las escuelas un compromiso de todos

por Claudia Romero
Directora del Área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella
Mayo 2009

El desarrollo de las sociedades va de la mano de la educación, por eso mejorar la educación es nuestra tarea más importante y urgente. Lograr que nuestras escuelas sean buenas escuelas es la empresa que nos incluye a todos: a los educadores, a las organizaciones de la sociedad civil, a las instituciones del Estado, a las familias, a cada ciudadano.

La inversión en educación precede al desarrollo socioeconómico. Los países nórdicos por ejemplo, son casos notables de relación entre crecimiento económico y logros en materia de igualdad y calidad educativa. Eran países pobres a principios de siglo XX, pero decidieron apostar por la educación en forma sostenida por 30 años y hoy no sólo acceden a niveles de excelencia educativa sino que se constituyeron en países desarrollados. Aunque nuestra cultura sea muy diferente a la de esos países, nada nos impide reconocer lo que muestran esos casos: que los apoyos y compromisos sostenidos en educación permiten expandir la economía y la ciudadanía.

En América Latina la educación de buena calidad existe, pero está disponible para algunos pocos y ése es un síntoma de nuestro atraso y una evidencia de desigualdad e inequidad. Por otra parte, la posibilidad de acceso a la escuela no implica la igualdad de posibilidades para todos los alumnos sin distinción; los logros educativos de los alumnos están fuertemente condicionados por variables socioeconómicas. En Argentina por ejemplo, los hijos de las familias más pobres repiten la primaria en un 25%, mientras que en el sector más rico sólo la repite el 4%. Nuestro desafío, en materia educativa, es mejorar la calidad del proceso educativo y simultáneamente garantizar su distribución equitativa.

La buena noticia es que Argentina muestra aún hoy una esperanza de escolaridad muy elevada. Este indicador, análogo a la esperanza de vida, mide la cantidad de años de estudio que cumplirá un chico de 5 años que se incorpora hoy al nivel preescolar. Argentina, cuya esperanza de escolaridad es de 17,4 supera a Corea, Brasil, Chile y México. Sin embargo quedan preguntas abiertas ¿podremos ofrecer una escolaridad de calidad para todos? ¿por cuánto tiempo más Argentina podrá sostener esta esperanza, sustentada en la potencia del gran proyecto educador del siglo XIX? ¿Hasta cuándo podremos vivir de las “rentas de Sarmiento”?

Todo parece indicar que es necesario, desde todos los sectores, redoblar los apoyos para mejorar nuestras escuelas.

Ofrecemos aquí, un conjunto de diez condiciones que constituyen una plataforma para la gestión de buenas escuelas. Hemos pensado en los elementos esenciales, básicos, que constituyen condiciones necesarias pero de ninguna manera suficiente. Sin embargo, nuestra experiencia en el trabajo con escuelas de distintos niveles y sectores socioeconómicos diversos nos demuestra que, en muchas escuelas, estos diez rasgos no se encuentran garantizados y, por eso mismo, nos parece importante ofrecer esta síntesis como punto de partida:
  1. Existe una organización del tiempo que permite el máximo aprovechamiento para la enseñanza. Hay clases todos los días hábiles previstos en el .... calendario escolar. La escuela tiene horarios de entrada, salida y recreos que son respetados por todos (alumnos, directivos y docentes). Las actividades académicas se organizan en un horario semanal que es conocido por todos, incluidos los alumnos y los padres. Las rutinas como saludos, traslados entre diversos espacios escolares, desayunos, almuerzos y meriendas, no invaden el tiempo destinado al aprendizaje y se ajustan a los tiempos establecidos en el horario.
  2. El espacio y el mobiliario son suficientes y adecuados para la tarea escolar. Hay limpieza, orden, se cumplen las normas de seguridad y sanidad El mobiliario es suficiente y adecuado a la edad de los alumnos. La escuela cuenta con servicios básicos como, luz, gas, agua potable, teléfono. Quizás debamos incluir también conexión a Internet, aun cuando sabemos que para una vasta cantidad de escuelas esto sigue siendo un servicio totalmente inviable.
  3. Existe un proyecto escolar conocido y compartido por la comunidad La escuela define y hace públicos sus valores y aspiraciones, define problemas prioritarios, asignación de recursos y líneas de acción, atendiendo a los marcos legales vigentes, a las necesidades de su comunidad y a su propia cultura institucional. El proyecto escolar respeta el derecho a la educación de todos los alumnos, adhiere a los valores de inclusión social, justicia educativa, educación para la diversidad y pone en el foco de su quehacer la dimensión pedagógica de la escuela.
  4. Los directivos tienen presencia institucional y asumen el liderazgo del proyecto escolar. Los directivos están en la escuela, su presencia es constante y se encuentran “al frente” de la institución. Están comprometidos con el proyecto escolar y asumen plenamente su responsabilidad de gestión.
  5. La enseñanza se planifica y existen estrategias de seguimiento del trabajo en el aula. Los docentes organizan y anticipan la enseñanza planificando su tarea. Para ello tienen en cuenta, enfoques renovados de las áreas de conocimiento a enseñar, los prescripciones relativas a los contenidos básicos y las características de los alumnos. Se desarrollan diversas actividades de seguimiento de la enseñanza (como revisión de planificaciones y actividades, observaciones de clase, entrevistas, auto-observaciones) a cargo de directivos, supervisores, otros docentes e incluso el propio docente en actividades de reflexión sobre la practica.
  6. La enseñanza y el aprendizaje se enriquecen con el uso de diferentes recursos didácticos. Todos los alumnos tienen materiales para trabajar. Entre ellos se privilegia el libro. La biblioteca es el corazón de la escuela y existe una prioridad escolar en acrecentar la cantidad de libros, existentes y leídos, por alumno.
  7. Los directivos y docentes tienen altas expectativas sobre su propio trabajo y sobre el de los alumnos, se actualizan y trabajan en equipo asumiendo responsabilidades compartidas por el aprendizaje de los alumnos. De modo que existe circulación de conocimiento actualizado acerca del saber disciplinar y pedagógico y articulación horizontal y vertical entre las planificaciones del trabajo en el aula. Existen tiempos y espacios institucionales para la capacitación y el trabajo en equipo entre los docentes.
  8. Existe una política de apoyos a los aprendizajes. La escuela define procesos de detección, derivación/atención y seguimiento a los alumnos que presentan dificultades para aprender o que requieren actividades especiales. Las altas expectativas respecto del aprendizaje se mantienen para todos los alumnos se implementan sistemas de tutoría y estrategias de formación de habilidades para el estudio.
  9. La escuela mantiene una estrecha relación con las familias y trabaja con otras instituciones. La escuela conoce a las familias, sus características, demandas y necesidades y propicia su participación en la escuela. Las convoca al menos dos veces al año para informarles sobre el plan de trabajo y su avance y también son convocadas a participar de distintas actividades como actos, clases abiertas, salidas didácticas. Los padres son bien recibidos para conversar sobre sus hijos y para ello se estipulan horarios de atención que no interrumpen las actividades de clase. La escuela mantiene relaciones de colaboración con otras instituciones educativas (escuelas, universidades, institutos de formación docente) y recibe apoyo de otras instituciones de la comunidad. Sobre todo para articular la atención de aquellas condiciones básicas para la escolaridad como alimentación, salud, vivienda, transporte.
  10. La evaluación y la auto evaluación son elementos esenciales. La escuela se responsabiliza por los procesos que desarrolla y por los resultados que obtiene e identifica sus aciertos y los obstáculos. Por eso evalúa y se autoevalúa en forma permanente. Todos los alumnos son evaluados en las distintas áreas académicas, los docentes y directivos realizan también evaluaciones anuales serias. La escuela se preocupa por recoger la opinión de los alumnos y de las familias acerca de lo que marcha bien y de lo que necesita ser mejorado.